Relato erótico: Un juego erótico

Inaugura ésta sección de relatos eróticos el primer valiente que se atreve a escribir aquí con lo que dice ser su primer relato.

Espero que no sea el último,aquí hay cabida para quien quiera enviarnos su narración,disfrutemos de su lectura.

Un juego erótico

Inquieta y ansiosa me encuentro tendida en la cama, con una venda puesta en los ojos para esta sorpresa que dice que me tiene preparada.

Se acerca, y suavemente besa mis labios mientras con las yemas de los dedos de su mano recorre una de mis piernas hasta llegar a mi vientre, y allí se detiene acariciándolo  suavemente; con su mano libre coge un cubito de hielo y me lo pasa por el cuello, luego traza una estela hasta el escote y lo lame.

Mi cuerpo se estremece de inmediato, los pezones se tensan, buscan una lengua y unos dientes que los torturen, ahora mis labios se dirigen a un lado de su cuello besándolo lentamente y luego deslizando mi lengua de abajo hacia arriba me detengo un segundo y lo muerdo tenuemente…ahh, un leve gemido se le escapa, y mis manos se van a su espalda, empiezo a acariciarlo, en un primer momento con suavidad, después cada vez más fuerte.

Mis senos desnudos incrementan su excitación, y posa la palma de mi mano sobre su sexo que al contacto, su erección crece por momentos.  De inmediato su lengua empieza a lamer uno de mis pezones muy lentamente, y mis gemidos no se hacen esperar, gimo mientras me lame y succiona, luego lo muerde  suavemente y gimo más  fuerte…ahhhh. Se pasa a otro seno y hace lo mismo, pero con más intensidad y gimo sin parar.

Ahora su boca sigue su camino por mi abdomen con una cadena de besos pausados hasta llegar a mis bragas, me las quita y las tira al suelo mientras su lengua se mete en mi ombligo. Acto seguido me abre las piernas separando las rodillas con las manos, y al instante su lengua se desliza por mi sexo una y otra vez, vuelvo  a gemir y siento mi humedad en su  boca.

Chupa, saborea, lame. Me sujeto con las manos al borde de la cama, derrotada por el dulce tormento. ¡No te pares por favor… ¡¡¡  Le suplico. Quiero que siga devorándome toda la eternidad.

Después de unos minutos de hacerme  disfrutar  de esta lujuria y llevarme al límite, se detiene y toma el consolador que compró especialmente para este momento.

Lo unta  en su totalidad con un lubricante y comienza a deslizarlo por mi sexo suavemente, después de masajear mi clítoris durante un buen rato, lo introduce con delicadeza en mi vagina hasta que entra en su totalidad y comienza a meterlo y sacarlo aumentando la intensidad cada vez más, mis gemidos retumban por toda la habitación entrando en delirio y finalizando con un orgasmo intenso y espectacular.

Cuando me recupero de ese maravilloso orgasmo, me quita la venda de los ojos y me muestra el  nuevo juguete, que será el cómplice de nuestras nuevas fantasías.

 

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