Relato erótico: Inesperado encuentro

 

En éste relato que nos envía “Calipso”,nos cuenta su encuentro con esa persona que un día la hizo temblar de placer y por mera casualidad del destino se vuelve a cruzar en su camino, ¿ será todo como ella lo recuerda?,descubrelo en éste apasionante relato.

Relato eróticoInesperado encuentro

 

Aquella tarde llovía torrencialmente,  y me metí corriendo a un café bar escapando de la lluvia. Sacudía mi cabello mojado,  cuando de pronto escucho a mis espaldas un  ¡Hola!,  me di la vuelta  y era él, aquel hombre que hacía alterar mis pulsaciones con tan solo mirarme.

 Había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, y sorprendentemente sentí  que mi pulso se aceleraba  al momento de entrar en contacto con su mirada.

Me invitó a un café y mientras hablábamos mi mente divagaba en aquellos momentos de pasión y sexo que vivimos tiempo atrás, y lo admito: Quería que me llevara a la cama ya!

Con el vaivén de las palabras mi mirada no se apartaba de sus labios, quería besarle, decirle lo entusiasmada  que estaba con este inesperado encuentro.

De repente,  mi instinto me dominó totalmente, y suavemente me acerqué y le di un beso. El beso fue correspondido, y acariciando mi mejilla con  sus dedos me besó apasionadamente,  luego discretamente me dijo al oído que nos fuéramos a un lugar más íntimo.

Tomamos el primer taxi que vimos,  rumbo a mi apartamento, y al llegar abrí  la puerta, y  sin esperar ni un  segundo,  como un depredador acechando a su presa, me toma de la cintura, pegándome a la pared y empieza a besarme con intensidad.  Sus labios se posan  en mi cuello devorándolo con deleite, mientras con sus manos levanta  mi falda pegando su erección a mi entrepierna.

En cuestión de segundos mi blusa se encuentra desabrochada junto con mi sostén, besa y chupa mis pezones con autentica locura y hundiendo mis dedos en su pelo gimo sin parar.  Al momento levanta  mi falda y baja  mis bragas, el calor de su lengua se desliza por todo mi sexo, y siento apasionadamente  que ya lo quiero  dentro de mí.

De sus labios húmedos emerge una sonrisa perversa, después se posan de nuevo en mi clítoris, y sin dejar de mirarme su lengua vuelve a acariciarme. Su boca en mi sexo, sus manos en mis senos y sus ojos en los míos, que no dejan de observarme. La pasión  se extiende  cada vez más en mí.

Cuando alcanzo el cenit del placer echo la cabeza hacia atrás, lanzo un profundo suspiro, y acto seguido me dejo caer sobre la alfombra.

El me agarra de nuevo, al tiempo que se pasa la lengua por los labios, intento mirarle mientras me voy recuperando del orgasmo. Lo que esta tarde ha sucedido  me parece divertido y sensual  a partes iguales. Nuestras miradas se cruzan, sonreímos y nos miramos con deleite.

Mi interior se revela al instante y antes de que pueda controlarme,  vuelvo a desear que nunca me vuelva a abandonar, que me tenga así  para siempre.                                                                                             

Abrazados,  ahí tirados en la alfombra, intentamos comprender si esto era una simple casualidad o algo que el destino nos había preparado.

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